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20 de diciembre de 2012

El coche inteligente



EL COCHE INTELIGENTE

La electrónica se impone en el desarrollo de los automóviles. Nuevas tecnologías basadas en la informática se unen para dotar a los vehículos de programas y aplicaciones para mejorar la aerodinámica, la comodidad del conductor y pasajeros, la seguridad, así como la conectividad total. Un conjunto de sensores y cámaras combinado con un avanzado software trabajan para llegar donde el conductor no es capaz de hacerlo, su objetivo es evitar accidentes y hacer del vehículo un hábitat seguro.

El apogeo de la electrónica ha llegado al mundo de la automoción. En estos vehículos se impone la electrónica y la aerodinámica sobre la mecánica. Desde que en 1995 la empresa Bosch desarrollará el control de estabilidad junto con Mercedes su evolución ha sido constante y la carrera hacia el vehiculo total inteligente no se ha detenido, mostrándonos año tras año las evoluciones de estos, que hacen que nuestra conducción sea mas agradable y segura. Evitar la salida del carril por el que circulamos, mantener la distancia de seguridad con el vehículo de delante, aparcar y frenar a tiempo son algunas de las funciones que los coches pueden hacer hoy de forma automática. Otras opciones de seguridad inteligente incluyen tensar el cinturón, cerrar el techo solar en caso de posible impacto, detectar peatones o animales en la obscuridad y ajustar la luz a las necesidades de cada momento. Cierta multinacional incorpora un sistema de sensores y radares que son capaces de detectar un peligro de colisión y frenar progresivamente según la velocidad del vehiculo y la distancia a la que se encuentra este sin que el conductor intervenga en la maniobra. En la actualidad podemos servirnos de estos adelantos, como el poder arrancar en rampas sin tener que jugar con el freno de mano y el embrague. Un quebradero de cabeza para principiantes en los exámenes de conducir y una medida que hará que nuestro embrague sea mas duradero, este sistema denominado ESP detecta el ángulo de inclinación de la carrocería con un sensor que al detectar un cierto grado de pendiente y con la primera marcha puesta, aplica presión al circuito de frenos, lo que evita durante dos segundos que al levantar el pie del freno el vehículo se vaya hacia atrás. Este asistente sólo funciona cuesta arriba. Hay coches que usan un diferencial activo que distribuye la potencia de propulsión entre las ruedas traseras para mejorar la agilidad y la seguridad. Cuando giramos el volante o aceleramos en una curva el diferencial envía más potencia a la rueda exterior trasera, lo que hace que el vehículo siga la trayectoria marcada por el eje delantero, eliminando el subviraje y el deslizamiento del vehículo. La dirección integral contribuye a que las ruedas traseras giren en función de ciertos parámetros como el ángulo de dirección, la velocidad y la aceleración lateral. Hasta los 60 kilómetros lo hacen en sentido contrario a las delanteras lo que reduce el radio de giro y permite maniobrar con facilidad. A partir de esta velocidad las ruedas giran en el mismo sentido que las delanteras contrarrestando la fuerza centrífuga que empuja la parte trasera del coche hacia el exterior de la curva. Ya existe un asistente de viento lateral que ayuda al conductor a mantener el vehículo dentro de la trayectoria segura. Cuando los sensores detectan rachas de viento de una determinada fuerza, el sistema se aplica en los frenos del lado afectado por este para mantener la trayectoria. Este sistema es muy beneficioso adelantando camiones o cruzando puentes. Cuando llevamos una caravana o remolque, un sistema de seguridad activa de control de remolque actúa en el frenado de cada rueda cuando detecta un fuerte balanceo de este, contribuyendo a estabilizar el conjunto. En los descapotables existen soluciones para reducir las turbulencias que puedan sufrir los pasajeros, como persianas que se despliegan unos centímetros sobre el parabrisas  o sobre la parte trasera para desviar el flujo de aire hacia arriba. Los alerones inteligentes móviles se extienden en los coches de serie, sobre todo en los modelos deportivos. Ocultos en el maletero se activan a partir de una velocidad de 120 km hora y se repliegan cuando se baja de 80 km. También se pueden activar manualmente y cambian de altura y ángulo según la necesidad, estos dispositivos aumentan la carga aerodinámica para pegar los coches al asfalto, como ocurre en la fórmula 1.

El neumático motorizado ya está disponible para uso comercial. La tecnología se basa en una llanta que alberga en su interior dos motores eléctricos: uno se encarga de la tracción y otro funciona como un sistema de suspensión activa integrada para mejorar el confort, el manejo y la estabilidad. El conjunto está alimentado por una batería y el coche que lo incorpore podría prescindir de caja de cambios, embrague, palieres, transmisión e incluso de barra estabilizadora, ya que la rueda se adapta al terreno y al tipo de manejo para mejorar el agarre y corregir automáticamente el balanceo de la carrocería. Otro avance es un tipo de suspensión regulable que gracias a la información recibida por una cámara situada en el parabrisas que escanea en tiempo real la superficie de la carretera y adapta automáticamente la suspensión para contrarrestar del movimiento causado por los baches de esta. Otros vehículos incorporan un sistema que permite establecer seis modos de pilotaje, tanto en carretera y autopista como en pistas y campo a través. Se puede modificar el sistema ESP, los frenos ABS, variar en quince centímetros la altura de la carrocería, corregir la amortiguación y los desarrollos de cambio, bloquear diferenciales para que la tracción llegue a la rueda que lo precise o preparar el coche para avanzar en nieve, hielo, rocas o barro. También contamos con tecnologías que desconectan puntualmente uno o mas cilindros cuando estamos usando menos potencia en el motor lo que permite ahorrar combustible. El sistema Star-stop detiene y arranca el vehículo cuando paramos en un semáforo y volvemos a acelerar con el consiguiente ahorro de combustible sobretodo en ciudades o tramos donde nos encontramos con una circulación poco fluida. Encontramos en el mercado modelos que insertan el punto muerto cuando dejamos de acelerar  evitando la pérdida de energía cinética que causa la fricción mecánica y modelos que incorporan el asistente de fatiga que nos avisa cuando percibe algún síntoma de somnolencia.

Los vehículos que vienen leerán las señales de tráfico y serán capaces de sustituir al conductor en su totalidad. Quizá estemos asistiendo a la desaparición de las pruebas de acceso al permiso de conducir o que este tenga los días contados.

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